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Opinión · Carta abierta

Servimos en el Consejo Vecinal junto a Angela Gonzales-Torres.No está preparada para el Congreso.

Por Jens Jonason, Lea Klein, Darren Gold y Caroline Aguirre

Somos integrantes actuales del Consejo Vecinal de Historic Highland Park (Historic Highland Park Neighborhood Council) y trabajamos junto a Angela Gonzales-Torres. Vimos cómo manejaba sus responsabilidades, las diferencias de opinión y las inquietudes de nuestros vecinos. Escribimos a título personal, no en nombre de la Junta Directiva.

Todos llegamos a la misma conclusión: ella no está preparada para ocupar el cargo que les pide a los votantes que le confíen.

Como voluntarios que no recibimos sueldo, dedicamos nuestras tardes y fines de semana para servir a nuestra comunidad. El trabajo del Consejo Vecinal depende de que sus integrantes asistan, se respeten mutuamente y colaboren para tomar decisiones. Quien ocupa la presidencia tiene una responsabilidad especial de facilitar ese trabajo, y Gonzales-Torres no estuvo a la altura de esa responsabilidad.

La reunión de la Junta Directiva del 6 de junio de 2024 llevó nuestras preocupaciones sobre su liderazgo a un punto crítico. Gonzales-Torres llevaba unos diez meses como presidente. Bajo su dirección, se permitió que el debate sobre una carta a favor de un cese al fuego en Gaza, que ella apoyaba, dominara la noche. Muchos temas importantes de la agenda quedaron sin tratarse, incluidos los preparativos ante sismos y la participación de la comunidad en las decisiones sobre el futuro del querido Highland Theater, otra causa que ella había defendido. Aunque la Junta aprobó el presupuesto, la documentación que la Ciudad requiere para liberar nuestros fondos no se abordó en esa reunión.

No solo eso, ella nunca llevó a votación la carta del cese al fuego.

Dos integrantes de la Junta renunciaron al día siguiente. Muchos de nosotros nos preguntamos si valía la pena seguir participando. Trabajar en la Junta se había vuelto desalentador. Queríamos ayudar a mejorar nuestra comunidad, pero lograr cualquier cosa se había convertido en una lucha agotadora.

Quince días después de aquella reunión, Gonzales-Torres se disculpó y dijo que asumía toda la responsabilidad por sus decisiones. Hizo los arreglos para que un empleado de la Ciudad presidiera las siguientes dos reuniones.

Pero asumir responsabilidad exige trabajo. Y trabajar requiere estar presente.

En el año posterior a la conclusión de su presidencia, faltó a 7 de las 14 reuniones de la Junta y llegó más de dos horas tarde a otras dos. Las necesidades de nuestros vecinos no habían desaparecido. Tampoco la responsabilidad que ella había aceptado.

Para quienes nos quedamos, nada de esto era abstracto. Se trataba de nuestros vecinos, nuestras banquetas, nuestras tardes y nuestras horas no remuneradas. Teníamos relaciones que reparar y un Consejo Vecinal que reconstruir. La presidencia había cambiado de manos, pero el trabajo seguía pendiente.

Gonzales-Torres presenta su presidencia del Consejo Vecinal como prueba de que está preparada para el Congreso. Nosotros trabajamos junto a ella. Les pedimos a los votantes que miren más allá del título y examinen cómo desempeñó realmente su cargo.

Si comparten sus prioridades, pregúntense qué se necesitará para hacerlas realidad en el Congreso: convertir las prioridades en resultados, trabajar a pesar de los desacuerdos y seguir cumpliendo con las responsabilidades incluso cuando las cosas no salen como uno quiere.

Necesitábamos ese liderazgo en Highland Park. Gonzales-Torres no nos lo dio. No vemos ninguna razón para pensar que su desempeño en el Congreso sería diferente.

Cargos desempeñados en el Historic Highland Park Neighborhood Council durante el período 2023–2025 de la Junta Directiva.

Las autoras y los autores escriben a título personal, no en nombre del Consejo Vecinal de Historic Highland Park ni de la Ciudad de Los Ángeles.